¿Tu marca no vende? ¿Conoces el erro semántico que cometes al elegir el verbo?
Actualmente estamos saturados de contenidos publicitarios. Las marcas más experimentadas ya no hablan de lo que son, sino de lo que pueden hacer por sus clientes. Aquí es donde la lingüística y más concretamente, la semántica del branding entra en acción.
El elemento gramatical protagonista es el verbo y, en su elección en una tipología de ventas B2C, se debe focalizar en verbos cuya acción sea experimentada por el cliente final. La mayoría de empresas y, especialmente las de nueva creación, escogen verbos de estado como ser, tener, ofrecer y así es frecuente encontrarnos con mensajes como por ejemplo «somos líderes en …», «tenemos la mejor gama de…» Utilizan verbos necesarios, pero no memorables.
El objetivo de la publicidad es dejar huella, ser recordados y generar respuesta. Para estar en la mente de los consumidores es necesario utilizar verbos cuyo epicentro sea el propio cliente, sus emociones, sus necesidades. Es necesario usar verbos de acción para producir impacto e interactuar con el cliente. Es decir, la marca debe dejar de ser sujeto para convertirse en un agente activo de su potencial cliente. A continuación os dejo un par de ejemplos con propuestas aplicables que espero sean de utilidad para comprender mejor el enfoque publicitario.
El mensaje publicitario de una empresa especializada en la venta de viviendas podría utilizar verbos de acción como «habitar» cuando su objetivo es vendar al cliente final. Este verbo permitirá crear una experiencia al comprador que podrá visualizarse disfrutando de una calidad de vida dentro de su nueva casa. De este modo, el cliente no compra una vivienda, compra un nuevo estilo de vida. Otros verbos que también funcionarían son sentir, vivir o respirar. Todos referidos a acciones que experimentará el cliente final.
Si lo que queremos vender es un viaje, por ejemplo a Australia, el enfoque de la venta debería centrarse en la experiencia transformadora que hace único un país continente de contrastes. Explorar es un verbo que funciona bien porque cubre tanto la dimensión espacial (grandes distancias) como la personal (aventura). Otros posibles verbos serían conectar, encontrar, crecer… Si el objetivo fuese un destino cultural, por ejemplo, París, el mensaje publicitario encajaría bien con verbos como seducir que implica una experiencia de romance, de exclusividad; dominar (la inmersión cultural) o crear estilo (moda) entre muchos otros.
En conclusión, el mensaje publicitario requiere una semántica de acción centrada no en la acción del productor sino en la acción del usuario final. Esto aplica para las ventas B2C mientras que las ventas B2B tienen una semántica diferente pues el destinatario de estos mensajes son empresas, técnicos o profesionales que os explicaré en otro post.