La industria de la construcción está atravesando una transformación profunda hacia la sostenibilidad medioambiental. En esta línea, la madera está experimentando un auge espectacular como material de construcción de bajo impacto ambiental, superando a materiales tradicionalmente utilizados en la edificación como el cemento o el hormigón
La Transformación hacia una Arquitectura Consciente
Actualmente, las normativas en materia de edificación promueven la construcción sostenible y penalizan las prácticas contaminantes. Además, las nuevas generaciones demandan hogares y espacios de trabajo respetuosos con el entorno. Por consiguiente, los arquitectos del siglo XXI deben integrar criterios de diseño que contemplen mejoras de infraestructuras basados en la responsabilidad ecológica.
En este sentido, el sector de la construcción ha sido un gran consumidor de recursos naturales como minerales, agua y energía. En este mismo sentido, el impacto no termina en la obra: los edificios siguen siendo una fuente importante de emisiones y de ocupación de suelo urbanizable tras su construcción.
Criterios para la Selección de Materiales Respetuosos
La arquitectura sostenible considera el uso eficiente de los recursos y los riesgos específicos para la seguridad de las personas. Por esto, es imperativo seleccionar materiales cuyo ciclo de vida —producción, colocación y mantenimiento— mantenga un bajo impacto ambiental.
Los materiales óptimos deben poseer las siguientes características:
- En primer lugar, durabilidad y capacidad de ser reutilizados.
- En segundo lugar, potencial de reciclaje o inclusión de componentes reciclados.
- En tercer lugar, procedencia de proximidad (Km 0) para reducir la huella de carbono del transporte.
En este sentido, de entre todos los materiales de construcción, la madera destaca por ser el recurso con menor huella hídrica y de carbono. Asimismo, para asegurar este beneficio, es fundamental verificar que proceda de unagestión forestal sostenible certificada por sellos como FSC o PEFC.
Innovación y Eficacia en el Uso de la Madera
La eficacia de la madera puede ser ilustrada por numerosos ejemplos globales que desafían los límites de la arquitectura moderna. Además, su versatilidad, permite tratamientos con productos naturales libres de compuestos orgánicos nocivos. De esta manera, se protege tanto la salud de los habitantes como la capa de ozono.
A título de ejemplo, cabe destacar proyectos emblemáticos como:
- SunnyHills Minami Aoyama Store (Japón), de Kengo Kuma.
- Las Setas de Sevilla (España), de J. Mayer H.
- Swatch Headquarters (Suiza), de Shigeru Ban.
Este tipo de estructuras refuerzan la idea de que la construcción industrializada en madera es más que una moda pasajera. Actualmente, el empleo de materiales naturales en la edificación es el pilar de la resiliencia territorial futura. En esta línea, cabe destacar la afirmación de Alex de Rijke:
“La madera es el material de construcción del siglo XXI”.
Con esta afirmación de Rijke subraya la capacidad de la madera para liderar la arquitectura del siglo XXI gracias a su baja huella de carbono y su alta eficiencia estructural.
¿Quién es Alex de Rijke?
| Alex de Rijke es un arquitecto y académico de prestigio internacional, reconocido como uno de los pioneros en el uso de la madera contralaminada (CLT) en la arquitectura contemporánea. Asimismo, es cofundador del estudio británico dRMM,. Cabe destacar que su labor ha sido fundamental para posicionar la madera como una alternativa técnica superior frente al acero y el hormigón. En esta línea, su enfoque transciende la estética y abarca la industrialización. Rijke ha sido decano de la Escuela de Arquitectura del Royal College of Art de Londres, donde influyó en las nuevas generaciones hacia una edificación más responsable. En este sentido, ha incentivado con el uso de madera la sostenibilidad del proceso constructivo. |
Conclusión: Un compromiso con el futuro del planeta
Elegir madera como material de construcción representa un cambio de paradigma en la industria de la edificación. Sin lugar a duda, representa una revolución constructiva necesaria para la supervivencia de los ecosistemas.
Actualmente, integrar elementos constructivos de origen natural en la planificación urbana permiten mitigar los efectos del cambio climático. Por un lado, se garantiza la excelencia arquitectónica y por otro se reduce la huella de carbono.
En definitiva, el futuro de nuestras ciudades depende de la capacidad de la industria para volver a sus raíces naturales mediante el uso de tecnologías de vanguardia. De este modo se consolida un modelo de desarrollo verdaderamente circular y humano.
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